Comencé a hablar conmigo mismo desde niño y me hallé como en un camino de conversación ¿Quien era o qué era? Después lo supe: era el Verbo, la Palabra del ser. Lo supe porque estudié Filosofía y en tierna edad pasé por materia básica: FILOSOFÍA MEDIEVAL. Simplemente eso. Se estudian los padres griegos y se ve el misterio de la Trinidad hasta el DE TRINITATE de San AGUSTÍN. Es como estudiar álgebra en Ciencias Exactas. Ignoro pues porqué se enseña tan mal la Filosofía que este conocimiento parece propio. Lo supe entonces sí pero desde antes hablaba conmigo mismo y luego con el Verbo que me decía. YO SOY QUIEN CONTIGO HABLA. Desde entonces le respondí y le correspondí. Y un día escribí este soneto en un módulo libre del profesorado.
Hoy quiero preguntar Señor adonde
puedo encontrarte y reposar contigo
corresponderte como un fiel amigo
y saber más de aquello que se esconde.
cuando por fin tus arrabales ronde
buscando el no se qué que hasta hoy persigo
ven otra vez a caminar conmigo
y deja que el abismo bello sonde:
que por el piélago del ser navegue
de todo lo finito en suave olvido
y que me pierda en el azul repliegue
de tus montañas, anhelante, herido
dejando todo peso que te niegue
volando como un ave hacia su nido
Hoy quiero preguntar Señor adonde
puedo encontrarte y reposar contigo
corresponderte como un fiel amigo
y saber más de aquello que se esconde.
cuando por fin tus arrabales ronde
buscando el no se qué que hasta hoy persigo
ven otra vez a caminar conmigo
y deja que el abismo bello sonde:
que por el piélago del ser navegue
de todo lo finito en suave olvido
y que me pierda en el azul repliegue
de tus montañas, anhelante, herido
dejando todo peso que te niegue
volando como un ave hacia su nido
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